La pérdida de muela es mucho más que un problema estético. Aunque muchas personas piensan que perder una muela, especialmente si se encuentra en la parte posterior de la boca, apenas tiene consecuencias, lo cierto es que la ausencia de una pieza dental puede afectar a la salud bucodental, la masticación e incluso a la estructura del rostro con el paso del tiempo.
En Clínica Dental Alberto Barreiro, en Carballo (A Coruña), vemos con frecuencia pacientes que han retrasado la sustitución de una muela perdida pensando que no era una prioridad. Sin embargo, actuar cuanto antes suele facilitar el tratamiento y evitar complicaciones futuras.
¿Cuáles son las causas más frecuentes de la pérdida de muela?
La pérdida de muela puede producirse por diferentes motivos. Entre los más habituales destacan:
- Caries muy avanzadas que destruyen gran parte del diente.
- Enfermedad periodontal, que debilita el soporte del diente hasta provocar su caída.
- Fracturas dentales causadas por traumatismos o por morder alimentos muy duros.
- Extracciones necesarias debido a infecciones o daños irreparables.
En muchos casos, la pérdida podría haberse evitado mediante revisiones periódicas y un tratamiento precoz.
Si deseas conocer cómo prevenir los problemas de las encías, te recomendamos leer nuestro artículo sobre las diferencias entre gingivitis y periodontitis.
¿Qué ocurre cuando se pierde una muela?
Aunque al principio pueda parecer que no sucede nada, la boca comienza a adaptarse rápidamente a la ausencia del diente.
Los dientes vecinos se desplazan
Cada diente mantiene su posición gracias al contacto con las piezas contiguas y con su antagonista (el diente de la arcada opuesta). Cuando aparece un espacio libre, los dientes cercanos comienzan a inclinarse lentamente hacia él.
Este desplazamiento puede alterar la mordida, dificultar la higiene y favorecer la aparición de nuevas caries o problemas periodontales.
La muela opuesta también cambia de posición
Cuando una muela pierde su contacto con la pieza contraria, tiende a «extruirse», es decir, a salir poco a poco de su hueso buscando apoyo.
Este movimiento puede complicar posteriormente la colocación de un implante dental y provocar alteraciones en la oclusión.
La pérdida de hueso comienza antes de lo que imaginas
Uno de los efectos menos conocidos de la pérdida de muela es la reabsorción del hueso maxilar.
Las raíces de los dientes transmiten los estímulos de la masticación al hueso. Cuando desaparecen, el organismo interpreta que esa zona ya no necesita mantener el mismo volumen óseo y comienza un proceso natural de pérdida de hueso.
Con el paso de los meses puede disminuir tanto la anchura como la altura del hueso, haciendo más complejo el tratamiento mediante implantes dentales.
La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) explica ampliamente la importancia de conservar el soporte óseo y las encías sanas: https://www.sepa.es/.
Problemas para masticar y digestiones más pesadas
Cada muela cumple una función específica durante la masticación.
Cuando falta una de ellas:
- Disminuye la eficacia al triturar los alimentos.
- Aumenta el esfuerzo de otras piezas dentales.
- Muchas personas comienzan a masticar únicamente por un lado.
- Algunos alimentos dejan de consumirse por resultar incómodos.
Todo ello puede repercutir incluso en la digestión, ya que los alimentos llegan menos triturados al estómago.
¿Puede afectar a la articulación temporomandibular?
Sí. La pérdida de muela puede modificar el equilibrio de la mordida.
Con el tiempo pueden aparecer:
- Dolor mandibular.
- Sobrecarga muscular.
- Chasquidos al abrir o cerrar la boca.
- Cefaleas relacionadas con la articulación temporomandibular.
No todas las personas desarrollan estos síntomas, pero el riesgo aumenta cuanto más tiempo permanece el espacio sin rehabilitar.
¿Cuál es el mejor tratamiento tras la pérdida de una muela?
La solución dependerá de cada caso, de la cantidad de hueso disponible y del estado del resto de la boca.
Actualmente, la alternativa más conservadora suele ser el implante dental, ya que permite reemplazar la raíz y la corona de la pieza perdida sin desgastar los dientes vecinos.
En otros pacientes pueden indicarse puentes dentales u otras opciones protésicas.
En cualquier caso, la decisión debe realizarse tras una exploración clínica y un estudio radiográfico personalizado.
Si quieres conocer más sobre este tratamiento, te recomendamos leer nuestro artículo sobre los cuidados de los implantes dentales.
¿Es recomendable esperar para sustituir la muela?
En la mayoría de los casos, no.
Cuanto más tiempo pasa desde la pérdida de muela, mayor es la probabilidad de que aparezcan:
- Pérdida de hueso.
- Desplazamiento dental.
- Alteraciones de la mordida.
- Necesidad de tratamientos más complejos.
Por ello, lo más recomendable es acudir cuanto antes al dentista para valorar la mejor solución.
La Fundación Dental Española ofrece también información de interés sobre la reposición de dientes perdidos y la importancia de mantener una correcta salud oral: https://fundaciondental.es/.
La prevención sigue siendo la mejor opción
Aunque hoy existen tratamientos muy eficaces para reemplazar dientes perdidos, siempre será preferible conservar las piezas naturales.
Mantener una buena higiene oral, acudir a revisiones periódicas y tratar las caries o las enfermedades de las encías en fases iniciales ayuda a reducir significativamente el riesgo de perder una muela.
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Si has sufrido una pérdida de muela o notas molestias al masticar, no esperes a que aparezcan complicaciones. En Clínica Dental Alberto Barreiro, en Carballo (A Coruña), realizamos una valoración completa de tu salud bucodental para ofrecerte la solución más adecuada a tu caso.
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